martes, 18 de agosto de 2015

¿Intimidad en Facebook?

                                 


      ¡Ay, Facebook! ¡Dichoso Facebook! ¡Qué sobrevalorado estás! La gente lo usa con orgullo como muro para divulgar sus ideas y las de otros usuarios que les gustan. Algunos lo tienen con acceso restringido para que los "intrusos" o "indeseables" no puedan acceder. 

      A mi edad pocas cosas me pueden ya asombrar. De vez en cuando, en la web encuentro imágenes muy crudas que me hacen estremecer, pero en lo que se refiere a la intimidad normal de una persona, no estoy interesado en ver diez centímetros de pecho que se le ven a la vecinita del barrio. El día que quiera ver porno, no os quepa duda de que lo sabré encontrar. Esas menudencias y otras parecidads, me traen sin cuidado. Si no quieres que te vean vestido con tu traje de comunión, simplemente, no pongas la foto, y mándala a quien te interese, pero olvídate de la privacidad en internet, porque eso no existe.

      ¿Cuántos delincuentes han grabado sis "hazañas", confiando en no ser descubiertos y con la suerte como único medio de protección? 

         En mis intentos por promocionar mis obras me han bloqueado nueve cuentas y ocho subcuentas por spam. Al hacerlo me he librado de algún que otro pelmazo, al que de ninguna manera he negado el acceso a mis cuentas. He echado a un par de trolls, y solo tras ponerse muy pesados. También he tenido que soportar las críticas de un autor que conocí en "Bubok", que tras escribir un comentario, me decía lo que veía bien o mal. Pese a semejante incomodidad, lo echo de menos, pues se agobió del Facebook y borró sus cuentas.

      En el 2.006 no había Facebook, sino Hotmail. A los compañeros de cursillo nos bastó una tarde para agregarnos a todos. Era lógico, pues soñábamos con hacer un grupo feliz, cuya amistad sobreviviría más allá de la finalización de las clases. Por desgracia no fue así, pues surgieron diversos problemas de difícil solución inmediata,

      En el 2.011 también queríamos lo mismo. Esta vez se uso el Facebook como método de contacto, pero aunque eran buenos chavales, existía cierta desconfianza. Unos se agregaron y otros, no. Eso no debería de ser malo ¿O sí? Después de todo, si no dejas acceder a un compañero que lleva contigo varios meses, practicamente le estás poniendo una raya que no debe cruzar. En tal caso ¿Es de extrañar que tras la fiesta de finalización, ya ni quedáramos para vernos más?

      Moraleja: No hay que darle tanta importancia al Facebook, pues no la merece. Pero al usar esa red social como barómetro para juzgar a los compañeros, conseguiréis perderlos. Si tanto miedo os da que vean vuestras intimidades, cread una segunda cuenta, poned unas cuantas noticias, imágenes y memes, y alojada ahí a vuestros huéspedes. Pero si esperáis que se resigne a no cruzar esa raya que le habéis marcado y siga siendo vuestro amigo, es que no conocéis el comportamiento del ser humano.

"A toda acción hay una reacción" (Albert Einstein).



lunes, 17 de agosto de 2015

Mi relación con los móviles

Mi móvil, Galáctico

   Por increíble que os parezca, los teléfonos móviles no me llaman mucho la atención. Admito que son imprescindibles, pero se rumorea que usan una frecuencia peligrosa para la salud. Lo llevo encima porque no tengo más remedio.
   Debo añadir que el primer teléfono de ese tipo lo conocí muy temprano, allá por 1.982, cuando estaba haciendo el servicio militar. Imagino que sería Navidad, mientras disfrutaba del permiso. Estaba yo en la vieja mercería-droguería, ayudando a mis familiares. Entonces entró un viejo conocida al que llamábamos “El Gordo”. A este hombre le encantaba comprar cosas extravagantes. Ese día vino con una especie de walkie talkie, muy contento. Dijo que era un teléfono inalámbrico. Lo miramos con asombro. Me tomé la libertad de hacer una llamada. En cuanto noté que habían cogido el auricular, procedí a colgar.
   La persona que tuvo el “honor” de ser llamada por mí por primera vez desde un móvil, era “Mari Carmen la Bruja”. Su seudónimo no se lo puse yo. En aquellos tiempos nos llevábamos fatal. Es lógico que cuando un dragón amenace con atacar a una princesa, un caballero acuda a ayudarla. Pero cuando ves que la princesa se convierte en dragón, y ataca al caballero que pretende ayudarla, lo lógico es que la relación se deteriore, estrepitosamente.
   El Gordo dijo con amabilidad que no tenía inconveniente en dejarme hacer una llamada, que además no era gratis. (Eso no nos lo dijo, hasta ese mismo momento), siempre y cuando no fuera para hacer gamberradas. Mi ilusión inicial hacia el recién conocido teléfono inalámbrico desapareció en ese mismo instante. Ya no volvería a ver otro, hasta casi veinte años más tarde.
   En el 2.004, cuando me puse a escribir mi libro “Las aventuras de Star Gordo” me vi en un apuro. Los teléfonos móviles ya estaban de moda. Yo no tenía prisa por poseer uno, pero no sabía cómo funcionaban, y eso era clave para mi libro. Es imaginable que delante de los malos, el móvil del protagonista no emita ruido. Pero de alguna manera debe saber cuándo le llaman los colegas, y estos saber que los está llamando, sin que los villanos se enteren. Buscando por internet, mis dudas se disiparon rápidamente.
    Creo recordar que fue en el año 2.005 ó tal vez por el 2.006 cuando mis parientes me regalaron mi primer móvil. Era plateado. Me duró poco, debido a que en una tienda encontré una tapa roja del mismo tamaño, y quise darle un poco de color. La combinación de los colores rojo y plata siempre me ha gustado. Al cambiarla debí de hacer algo mal, porque dejó de funcionar. Estuve casi un año sin teléfono móvil. En 2.008 me regalaron otro, de color negro. Era tan modesto como el anterior. Aún sigue conmigo en uso activo. Lo uso poco.
   Antes solía llevar una mochila, de vez en cuando, cuando iba a la biblioteca, o a comprar alguna cosa. Ahora es mi compañera inseparable porque no me gusta llevar el móvil en el bolsillo. Cuanto más apartado de mí, mejor. De camino llevo una botella de agua por si me entra sed, y algunas otras cosas.
   En internet leí una curiosa noticia que decía que los servicios secretos usan las funciones de los teléfonos móviles de los ciudadanos sospechosos para espiarlos mejor. Eso me hizo sonreír al tiempo que me recordó una serie de ficción llamada “Galáctica” de la que se hizo dos versiones. En su versión de 2.003 aproximadamente, los “cylones” logran introducir unos virus que inutilizan las grandes naves de los terrestres. Indefensas, son destruidas con facilidad. Solo se salva “Galáctica” que ya iba camino del desguace, por haberse quedado obsoleta y no disponer de internet. Evidentemente, pasó a ser nave capital tras la destrucción de las otras.

   Si siguiera las costumbres de los visigodos, a los que les gustaba bautizar las cosas inanimadas, mi móvil actual se llamaría “Galáctico”. No tiene internet, Wattsap ni grabadora. La batería está con frecuencia en baja carga. Si alguien me quisiera controlar mediante el móvil, quedaría profundamente decepcionado.    

miércoles, 12 de agosto de 2015

La poesía no es lo mío


Olvidé decíroslo, pero no soy lo que se dice un buen poeta. Lo siento, eso no es lo mío. Bueno, tengo alguna que otra cosilla por ahí, como esta que se me ocurrió en 1.997 para describirle a mi pequeños sobrinito, cómo era la chica que me gustaba en esa época.

Rubita, chiquitita
con carita de ranita
ojitos de gatito
boquita de piñón 
y risita de tiburón

¿O es que para hacer poesía hay que estar enamorado? Si eso es así, mala cosa. En la actualidad no hay ninguna chica que me guste ¿Será la edad? Bueno, también hice una poesía más larga, que algún día pondré, dedicada a los visitantes de los blogs. 

También podría ser que soy muy riguroso y la poesía es mucho más que unos versos que riman. Lo que me llama la atención son los haikus. He hecho algunos, pero desconozco si cumplen las normas establecidas. El caso es que la inspiración no cese. A eso  voy.

domingo, 2 de agosto de 2015

El nuevo blog



      Hace tiempo que abrí un blog con intención de promocionar mis obras, pero como no tenía muy claro lo que iba a poner y lo que no, decidí dejar de usarlo hasta aclarar mis ideas. Sigo promocionándome en el Facebook, pero un exceso de promoción provocó que me borraran cuatro de mis cinco cuentas por spam. Con la que me quedaba y otra nueva que abrí, volví a promocionarme. Para evitar cometer errores pedí ayuda en los foros de Meristation, en los que llevo desde el año 2.003. Aunque su fuerte son los videojuegos, también hay foros para otros temas. 

      Pues bien, un viejo forero me mostró la dirección de un escritor que usaba el Facebook. Su forma de tomarse la promoción me interesó. Escribía, casi todos los días un artículo corto, comentando con brevedad su día a día, subiendo alguna que otra foto de su entorno, y de vez en cuando mencionaba su obra, evitando el spam masivo. 

      Estoy intentando aprender su estilo. Apenas llevo una semana y más o menos voy bien. Pero como Facebook me resulta algo incómodo, voy a poner todo lo que escriba ahí, en el blog que mencioné. Su dirección es la siguiente


Ni que decir tiene que el nombre es la combinación de los personajes principales de mis obras; Star Gordo y Mercurita. También pondré artículos escritos en este blog y ese, y viceversa. Tampoco me olvidaré de promocionar otras obras.
 

Gente encantadora pero poco habladora


      Si naciste en una época en la que los niños éramos los culpables de todas las desgracias me entenderás mejor ¡Cuánto daño hicieron esos agresivos esos psicópatas docentes, tanto en el aspecto físico como en el moral! Nuestros padres, que tal vez recibieron una educación parecida, y fueron tan estúpidos de darla por buena, en vez de apoyarnos, con frecuencia les seguían el juego a esos rematados locos. Ante un entorno hostil, lo habitual es guardar silencio y medir las palabras a la hora de hablar con gente poco conocida.

      Esos docentes tiranos, que con orgullo lucen sus diplomas y títulos en las paredes y se jactan en reuniones de habernos guiado en la senda de la vida, realmente nos condujeron a las puertas del infierno. El alumnado que no pudo resistir esa presión o porque sus progenitores recogieron
el testigo dejado por el profesor cuando dejó de darles clase, son vistas con frecuencia como bichos raros y rechazadas por parte de la gente.

      Si te encuentras con una persona así, ayúdala. Pero no le menciones su problema ni trates de ayudarla mencionando teorías de dudosa efectividad como Freud, astrología, horóscopos, etc. Si lo haces te guardará la distancia y es posible que se sienta culpable de algún delito no cometido. Simplemente, trátala como a un amigo más. Dale confianza e invítala a opinar. Déjala que hable con soltura y no te burles de ella si su opinión no es de tu agrado. Ten paciencia. A tener en cuenta que hay gente con poca personalidad a la que le conviene que existan los seres poco habladores y se aprovecharán de las circunstancias para engrandecerse. No les sigas la corriente, y si es posible, mándalos a callar. No es bueno que tiranos y manipuladores se salgan con la suya.