jueves, 1 de agosto de 2013

Seis días de vacaciones





   Ese fue el tiempo que nos llevamos mis familiares y yo, en  la isla de Ibiza. Estuve desconectado de internet, pues cuando puse el ordenador portátil en el hotel para acceder a la web, me pedía una contraseña que yo no tenía. Las vacaciones fueron estupendas pero con alguna que otra incomodidad, como el brusco despegue del avión, que me llenó de temor.



 No era la primera vez que volaba. Ya lo hice en septiembre de 1.995, durante un viaje a Tenerife.



 Pero creo recordar que el despegue fue más tranquilo. A lo mejor no era el mismo tipo de avión, o a lo mejor, esta vez, al estar sentado cerca de los motores, noté la aceleración con mayor intensidad. La que sí que se rió, fue mi sobrina. "Tienes que ir con más frecuencia al Aquasherry Park", o a algún sitio parecido, me dijo con expresión divertida.



   Otra sorpresa nos esperaba, nada más bajar. Una de las maletas no era la misma que traíamos. Ya me percaté al entrar, de que una persona situada más atrás que nosotros, llevaba una del mismo modelo. No quise ser pesimista, pero me olía que íbamos a tener problemas. Al bajar del avión, con las prisas no nos fijamos en los lacitos de colores que le habíamos puesto para evitar confusiones. Para colmo, la puerta de salida de pasajeros no era de entrada, y estaba prohibido el paso. Pero no podíamos quedarnos con una maleta que no era la nuestra; así que, pasamos. Justo en el momento en el que el hombre de la entrada nos armaba la bronca, un feliz dueño de la maleta se acercaba a nosotros, y nos señalaba el lugar donde había dejado la nuestra. Todo arreglado.



   Pero no todo va a ser "inseguridad". Eso fue lo mínimo de nuestro viaje. Lo pasamos estupendamente.

   ¿Qué decir de las maravillosas playas, y del agua tan estupenda? Al salir no notas el frío, como ocurre en otros lugares.

   También dimos paseos en barco, y visitamos Formentera. Ahí cometimos el error de ir sin el coche de alquiler, y tuvimos que alquilar otro, por un día.


   Visitamos una cueva que en su tiempo fue usada por contrabandistas, y que ahora es una atracción turística.

   También, un criadero de peces situado en el interior de una cueva. Encantadores los animalitos. Cuando ven a alguien pasar, se acercan cariñosamente al filo del agua. En especial, una simpática raya de color negra.



   A destacar el empeño de mi sobrina en conseguir un póster o lo que fuera, de la discoteca "Pacha". Pensábamos que no los habría disponibles para vender, y que la única forma de conseguirlo, era pidiéndoselos a los que la anunciaban. Pero a nadie le sobraba. Por suerte, nos dieron la dirección de una tienda donde se vendían los productos de Pacha, incluidos los posters. Mi sobrina  quedó tan contenta, que nos prometió invitarnos a dicha discoteca, cuando fuera mayor de edad. A ver, si es verdad.



   Vimos poco la televisión, pues las cadenas estaban distribuidas de una forma desacostumbrada, además de tener dificultades para aprender el manejo del mando a distancia. Mi padre se trajo una radio, y por ahí nos enteramos del trágico accidente de tren, en Galicia.



   Mis familiares me reprocharon no haberme traído algún que otro papelito de los que pongo en los coches de mi ciudad, para hacer propaganda de los libros que escribo. No lo hice, porque no veía lógico estar poniéndolos, mientras ellos me esperaban, impacientes. Pensé que les sentaría mal. Al final, escribí a mano la publicidad, y puse unos cuantos en el mueble donde el hotel tiene su publicidad, y otros cuantos, en los asientos de los aviones.


   La llegada a casa fue tranquila. Afortunadamente, no entraron ladrones. Siempre te queda esa terrible duda cuando te ausentas por un tiempo. Nunca me han robado en mi casa, pero sí, en un pequeño trastero donde guardábamos nuestros tiestos, además de la vieja mercería, que tenía algún que otro punto flaco donde se colaron los ladrones un par de veces. El simple recuerdo de ese suceso, ya produce malestar. Aunque roben poco no se te olvida la experiencia.

   Para terrible visión, la de un "alunizaje" que se produjo una vez. Pasaba de noche por la calle, y ví el interior de un comercio sin la puerta. Dentro, sentado, un vigilante de seguridad miraba unos papeles con el teléfono móvil, al alcance de la mano.




   Resumiendo; el viaje fue inolvidable. No me importaría ir de nuevo. Ibiza es muy aconsejable para aquellos que les gusten las playas, el sol, y los deportes veraniegos.