domingo, 2 de agosto de 2015

Gente encantadora pero poco habladora


      Si naciste en una época en la que los niños éramos los culpables de todas las desgracias me entenderás mejor ¡Cuánto daño hicieron esos agresivos esos psicópatas docentes, tanto en el aspecto físico como en el moral! Nuestros padres, que tal vez recibieron una educación parecida, y fueron tan estúpidos de darla por buena, en vez de apoyarnos, con frecuencia les seguían el juego a esos rematados locos. Ante un entorno hostil, lo habitual es guardar silencio y medir las palabras a la hora de hablar con gente poco conocida.

      Esos docentes tiranos, que con orgullo lucen sus diplomas y títulos en las paredes y se jactan en reuniones de habernos guiado en la senda de la vida, realmente nos condujeron a las puertas del infierno. El alumnado que no pudo resistir esa presión o porque sus progenitores recogieron
el testigo dejado por el profesor cuando dejó de darles clase, son vistas con frecuencia como bichos raros y rechazadas por parte de la gente.

      Si te encuentras con una persona así, ayúdala. Pero no le menciones su problema ni trates de ayudarla mencionando teorías de dudosa efectividad como Freud, astrología, horóscopos, etc. Si lo haces te guardará la distancia y es posible que se sienta culpable de algún delito no cometido. Simplemente, trátala como a un amigo más. Dale confianza e invítala a opinar. Déjala que hable con soltura y no te burles de ella si su opinión no es de tu agrado. Ten paciencia. A tener en cuenta que hay gente con poca personalidad a la que le conviene que existan los seres poco habladores y se aprovecharán de las circunstancias para engrandecerse. No les sigas la corriente, y si es posible, mándalos a callar. No es bueno que tiranos y manipuladores se salgan con la suya.    

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